Cuando comenzamos con una remodelación o reforma del hogar, el suelo se convierte en una de las primeras y más importantes decisiones. Cambiarlo supone un giro total en la estética de la estancia y, además, hay que tener en cuenta aspectos esencial ante un material u otro, como el mantenimiento, resistencia, precio, paletas de colores, etc…

En el caso en el que nos decantemos por un suelo de madera como el parquet es importante conocer todas sus características y saber identificar un suelo de buena calidad, así como sus diferentes variedades, por ejemplo, una tarima o tarima flotante.

4 Claves para acertar con tu parquet

  1. Aprende a diferenciar entre parquet o tarima. Así es, es el primer paso, ya que aunque son muy parecidos, su colocación, características principales y mantenimientos son diferentes. El parquet está fabricado con madera natural (generalmente, nogal, roble, olivo y cerezo) y el grosor de las láminas deben medir mínimo 2.5mm; el proceso de colocación más típico es con patrón geométrico sobre el suelo y solemos utilizar diferentes tablas de madera superpuestas para darle soporte, agarre y resistencia al suelo; tras su secado por completo, se acuchilla y, finalmente, se barniza. Es importante conocer que, al tratarse de un elemento natural, sufre por los factores climatológicos y ambiente, aunque es un material muy resistente.
    La colocación de la tarima es muy diferente, rápida y sencilla ya que se coloca de forma directa, no hay superposición como en el caso del parquet. Hay diferentes tipos de tarimas: modelos hechos de suelos laminados, de suelos vinílicos y la tarima maciza o multicapa.
    La diferencia fundamental entre ambos suelos es el precio ya que la colocación requiere más tiempo en el caso del parquet que en el de la tarima. ¿Y cómo podemos diferenciarla? observa detenidamente el suelo y si las láminas son iguales, estas ante una tarima.
  2. Parquet auténtico. Si tienes a tu disposición los materiales antes de la colocación, inspecciona el dorso y perfil de la pieza, así como su textura y composición. Observa también si hay repeticiones de patrón que, generalmente, son de suelos de tarimas para generar un efecto visual más artificial.  
  3. Tipos de acabados. El parquet aceitado realza la autenticidad de la madera , aportándole un toque de elegancia a la estancia. Por su parte, los acabados barnizados son más resistentes y facilitan la limpieza. Los acabados mates o extramates son ideales para suelos que no queremos que brillen y tengan un aspecto más natural y actual. ¿Huyes de un parque que cruja? elige materiales que proporcionen menos peso del tablón. 
  4. ¿Claro u oscuro?. En un piso grande y luminoso, podemos apostar por un parquet más oscuro, pero en el caso de estancias reducidas y con poca luz, no dudes y decántate por uno más claro.

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